sábado 25/9/21
LA LEYENDA CONTINÚA

Messi cierra 21 años de historia con el Barcelona y abre una nueva era para el fútbol

  • Messi se fue de Barcelona, pero no lo dimensionamos hasta que no lo escuchamos. Sin dudas, estamos frente a un hecho histórico. Goles, magias y trofeos. ¡Gracias por el fútbol diez!
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Lionel Messi, dejó el Barcelona luego de 21 años. Foto: IG LM.

Messi en una conferencia movilizante que nos desacomoda. Como él hace con las barreras en los tiros libres, cómo cuando encara a los defensores. Nos desnudó. Quedamos desprotegidos. Nos dejó sin palabras. Nos llevó las emociones al punto más intenso de la sensibilidad.

Esta vez, fuera de la cancha, como otras veces, dio cátedra. Mostrando su costado más humano y sencillo, hablando a corazón abierto. Deja su casa, el Barcelona FC, pero no pega ningún portazo. Más bien se lleva las llaves para cuando pueda volver a abrir esas puertas. Se despide a lo grande, agradeciendo lo que le dieron, por las enseñanzas y los años de formación. El Barcelona se ha convertido en su segundo hogar. La rueda de prensa circunscribe la palabra familia, con Antonella, Thiago, Mateo y Ciro en primera fila. Respeto, admiración y gratitud en la mirada de sus compañeros presentes en la sala. Todo generado por Lio.

Son cuestiones, que por la idolatría que provoca el rosarino, se dificultan para entender o digerir. Para ayudar a interpretar porque se puede llegar a esto, hay algunas respuestas en cuestiones como las que se vienen viviendo desde el 2020. La pandemia, la crisis institucional del club, el burofax, el recorte de su salario (aunque siempre estuvo dispuesto a resignar porcentajes para seguir vistiendo la camiseta Culé) y los errores dirigenciales que impidieron armar equipos competitivos.

Las lágrimas de la pulga son el reflejo de tanto ida y vuelta. Su entrega, nuestra fascinación. Disfrutamos y presenciamos una de las etapas más gloriosas de una figura del fútbol. Los mejores 20 años del Barcelona Fútbol Club, dos décadas doradas. Detuvimos el tiempo para mirar sus partidos, se empezaron a ver camisetas blaugranas por toda la Argentina. Messi nos hizo hinchas de otro equipo. ¿Cuántos programaron un viaje a tierras catalanas para visitar el Camp Nou, cuando daba función este crack? El resumen de estos años está en las vitrinas del Barca.

En Argentina corrimos detrás de una ilusión, la esperanza que creció desde el día de su debut.  Ese fuego que se encendió con el gol mesiánico contra Paraguay en las juveniles. El día que decidió dejar todo por la albiceleste. Poner el alma y el cuerpo solo por una razón: estar. Eligió un destino lleno de desafíos. Esquivando conos en el entrenamiento de la Masía, cuando tal vez podría haber estado jugando en la calle con sus amigos de Rosario.

La leyenda que se gestó en Cataluña tuvo momentos imborrables. Niveles de altos rendimientos, alcanzando récords intocables, orientado por su hambre de gloria, demostrando una y mil veces ser ejemplo en la competencia; perseguido por esa sed de triunfos, a pesar de haberlo ganado todo. Y un solo pensamiento al despertar: ser el mejor. Se va plagado de títulos. Un deportista leal con reconocimiento mundial de sus pares. No entra en la valija el amor de la gente, había una ciudad alrededor de él.

No hay ceros que le pongan fin a este amor. No hay contrato que ponga trabas a los latidos del corazón. De la alegría de haber conseguido un título con la Selección al intento por discernir una mudanza forzada después de 21 años. Nadie estaba preparado para esto.

La mejor versión futbolística de Messi creemos haberla visto, aunque sabemos que todavía hay mucho más por ver, pero lo que Lionel nos regaló en este adiós fue una cuota de la faz personal. Caballerosidad, madurez, principios y liderazgo. Un hombre de palabra que prometió volver. ¡Hay que estar en los botines de Lío! ¿Alguien puede imaginar lo que siente Messi en este momento? 

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