Con motivo de las fiestas navideñas, la Cooperadora del Hospital de Quilmes repartió juguetes nuevos a todos los niños internados, y también a quienes concurrieron a la Guardia Pediátrica y a la Guardia de Adultos acompañando a sus familiares.
La iniciativa buscó llevar un mensaje de contención, cercanía y humanidad en un momento sensible del año.
Las escenas se repitieron a lo largo de la jornada: ojos que se iluminaban, sonrisas espontáneas y abrazos agradecidos. Padres y madres compartieron la emoción de ver a sus hijos recibir un regalo inesperado, mientras atraviesan instancias de preocupación o espera. En ese gesto, simple y profundo, se hizo visible cómo también se sana el alma.
La alegría se contagió en cada sector del hospital. Médicos, enfermeras y personal de salud acompañaron la entrega con entusiasmo, celebrando junto a las familias y reconociendo el valor de estas acciones que humanizan el cuidado y fortalecen el vínculo con la comunidad.
“Ver sonreír a un niño internado, aunque sea por un instante, nos recuerda por qué elegimos esta profesión”, coincidieron integrantes del equipo de salud.
Además de los juguetes, se entregaron naranjines y golosinas, sumando color y dulzura a una jornada pensada para compartir, contener y acompañar.
Desde la Cooperadora se agradeció especialmente a la firma RIVAPLAST por su generosa donación de juguetes, que hizo posible que esta acción solidaria llegara a cada niño y familia.
Al cierre de la actividad, la presidenta de la Cooperadora, Sandra Torres destacó que la Cooperadora “es un puente entre la comunidad y el hospital. Invitamos a todos a sumarse y colaborar. Cada aporte, grande o pequeño, se transforma en acciones concretas que mejoran la experiencia de quienes atraviesan momentos difíciles. Juntos, seguimos construyendo un hospital más humano”.
