La Diócesis de Quilmes, a través de su Vicaría de Educación, manifestó su profunda preocupación por la circulación de contenidos en la redes sociales y expresiones que alteran la convivencia escolar.
En un contexto donde los desafíos virales y las imitaciones de conductas en redes sociales marcan la agenda de los jóvenes, la Iglesia de la región advirtió que estas prácticas, muchas veces tomadas "en juego", tienen consecuencias reales: miedo, incertidumbre y dolor.
El comunicado enfatiza que, aunque muchas expresiones surgen como una simple imitación de lo que se ve en internet, es fundamental poner límites claros. "Hay palabras que hieren, que asustan y que rompen vínculos", señala el documento, haciendo un llamado a recuperar la paz en los ámbitos de aprendizaje.
"Desarmar las palabras": una propuesta para educar en la responsabilidad
Frente a la lógica de los "challenges" negativos, la Diócesis propone un reto superador: desarmar las palabras. Esta iniciativa busca que los estudiantes y equipos docentes reflexionen sobre tres ejes fundamentales:
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El impacto: Reconocer qué provoca lo que decimos o compartimos en el otro.
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La construcción: Evaluar si el mensaje construye comunidad o destruye vínculos.
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La elección: Volver a priorizar el respeto y el cuidado mutuo por sobre la viralidad vacía.
Desde la Vicaría sostienen que educar implica, necesariamente, enseñar a asumir la responsabilidad por lo que se escribe y se comparte en el mundo digital, entendiendo que cada gesto tiene un impacto directo en la salud emocional de los demás.
El rol insustituible de la familia y el control de las redes sociales
Un punto clave del mensaje está dirigido a los padres y tutores. La Iglesia de Quilmes solicita una colaboración activa y constante en el hogar, enfocada en tres acciones concretas:
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Uso responsable: Supervisar qué tipo de contenidos consumen y producen los hijos en plataformas digitales.
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Revisión atenta: Estar presentes en el control de sus pertenencias y actividades.
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Diálogo abierto: Habilitar espacios de conversación genuina para que la palabra en casa sea el primer filtro de seguridad.
Finalmente, el comunicado invita a transformar la crisis en una oportunidad educativa, reafirmando el compromiso de que las escuelas sigan siendo "puentes y no amenazas", lugares de encuentro donde la vida le gane al miedo.
